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¿Sabías que el exceso de luz nocturna afecta el sueño, dañando flora y fauna?

Cada año la Tierra brilla más y no lo hace en un sentido positivo, sino que se está incrementando lenta, pero sostenidamente, la polución lumínica nocturna. Esto afecta a la flora, la fauna y también a la salud de las personas, ya que las luces nocturnas interrumpen el reloj biológico y hacen más difícil conciliar el sueño cada noche.

Según un estudio publicado en la revista Science Advances, las regiones iluminadas con luz artificial durante la noche, en todo el planeta, fueron creciendo entre 2012 y 2016 al 2.2% cada año. No solo hay más calles y rutas visibles por el alumbrado público o la creciente cartelería publicitaria, sino que el brillo total de la noche terrestre está creciendo al 1.8% anual.

El físico Christopher Kyba, creador de la investigación, dice que este crecimiento se debe a la eficiencia de las luces LED que favorece a que se instalen más y más luminarias. “La tecnología avanza y las nuevas fuentes son mucho más eficientes: hoy tenemos LEDs que iluminan 150 lúmenes por cada vatio consumido, mientras que una lámpara tradicional apenas daba 20 lúmenes por vatio consumido”, confirmó.

Los efectos:

  • “Tanta luz tiene consecuencias sobre la salud y el medio ambiente”.
  • “En las últimas cinco décadas, en promedio las personas perdieron alrededor de 90 minutos de sueño por noche”.
  • “Si bien los efectos en el largo plazo todavía se están analizando, hay indicios de que el sueño de mala calidad se asocia a problemas graves de salud, incluyendo obesidad, diabetes, debilitamiento del sistema inmunológico y hasta ciertos tipos de cáncer”.
    Aseguró Mirta Averbuch, jefa de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro

El problema no solo afecta a los seres humanos. Para el ingeniero Carlos Tanides, experto en temas de eficiencia energética de la Fundación Vida Silvestre, “en muchas ciudades se hace un uso cada vez más intensivo de la iluminación, usualmente por seguridad”. Pero esto afecta a la flora y la fauna de diversas maneras. “Desde los focos de luz, que atraen insectos tal como se ve en las viejas carcasas de luminarias, hasta causar patrones de cambios en los ciclos vitales de las aves”.

Según este especialista, una de las maneras de mejorar la situación sería regulando legalmente y controlando la cantidad de luz que se usa en iluminación pública y también en cartelería. “Hace tiempo que se habla de mejorar la eficiencia energética pero, para atacar este problema, hay que sumar un nuevo concepto: la “suficiencia” energética que necesitamos, y que puede hacer disminuir el nivel mínimo de iluminación de una calle o un barrio.

En esa línea, desde el INTI aseguraron que para 2018 planean hacer estudios de verificación de la calidad, rendimiento y funcionamiento de las lámparas LED disponibles para el mercado hogareño. Y reanudarán los controles y las evaluaciones sobre la intensidad lumínica de los numerosos carteles publicitarios que recurren a esta tecnología.

Por: Limpiemos Nuestro México

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